Las habitaciones son el espacio de la casa en el que más tiempo pasamos y donde los jóvenes de la casa forjan su personalidad. La decoración del espacio es un reflejo de la personalidad y hoy te ofrecemos los mejores consejos para obtener una habitación en plena sintonía con el carácter de quien la habita.
La cama es el centro de atención
En efecto, la cama es el lugar de descanso lo que la convierte en el mueble más importante. Es la pieza que más espacio ocupa y por lo tanto, a la que más atención debemos prestar. Las literas llevan siendo el mueble predilecto desde hace ya varios años y no parece que la tendencia vaya a cambiar.
Ofrecen la gran ventaja de ahorrar espacio y crear volúmenes. Existen diferentes tipos que se adaptan a todas las necesidades, desde las más tradicionales, constituida por dos camas una encima de la otra a las más conceptuales, que dejan la cama en la balda superior y despejan la inferior para crear una zona de estudio. Estas últimas son una excelente opción pues aligeran el espació y además crean un rincón recogido y ameno donde estudiar.
Por otro lado, existen a día de hoy existen literas con escaleras de todo tipo, por lo que acceder a la cama superior es de lo más sencillo.
El escritorio debe ser cómodo
El escritorio debe ser a su vez el siguiente mueble en el que debemos reparar. Lo más importante es que la mesa sea cómoda para trabajar y que tenga lugares de almacenaje. Es conveniente que el estilo utilizado para el escritorio sea el mismo que el de la cama para crear cohesión. Para conseguir unos dormitorios juveniles modernos, debemos tener todos los muebles en sintonía y que éstos desprendan vitalidad, donde los muebles se complementen y no desentonen entre sí.
En la pared superior a la zona de estudio podremos colocar baldas para guardar libros y material del colegio, lo que dará profundidad al área de trabajo. Una silla cómoda será la última cosa a tener en cuenta, en función del gusto se puede optar por una de ruedas o una convencional.
La importancia de los colores
La paleta de colores que usemos para las paredes de una habitación tiene una importancia fundamental. Unos colores cálidos y chillones como el amarillo o el naranja reflejarán un espiritu aventurero mientras que unos tonos más fríos como el azul o el verde aceituna crearan un ambiente más relajado y distendido.
Ahora bien, no todas las paredes han de ser del mismo color. Se aconseja que la pared frontal, es decir aquella con la que nos topamos de frente al entrar en la habitación, sea la más colorida. Para descargar la pieza podemos dejar el resto de color claros como el blanco o crema manchada. De esta forma obtendremos una habitación llamativa sin crear un espacio cargado.
La iluminación potencia el conjunto
Por último no debemos olvidar la iluminación que será el broche de oro. Para acertar se recomienda establecer varios focos de luz repartidos en las esquinas y el techo. Lo ideal es un mínimo de dos pero no más de tres. La luz de alumbrado, es decir la que ilumina el lugar será la superior mientras que las lámparas laterales darán dinamismo creando texturas. Se recomienda el uso de bombillas con tonalidades frías excepto para el flexo del pupitre. El uso de iluminación cálida hará que el espacio sea más acogedor.
¡Siguiendo estos simples pasos, obtendrás una habitación juvenil moderna a la última en la que descansar y estudiar sea un placer!

